sábado, 13 de septiembre de 2008

La mano misteriosa


Esta mañana me encontraba en la biblioteca leyendo unos artículos para un trabajo que tengo que preparar. De pronto me entró un ataque de risa, que supongó dejaría perpleja a la profesora que se sentaba en la mesa de al lado. Quizás pensaría que me había llevado una novela de Wodehouse (por cierto estoy leyendo una estos días) o que estaba mirando unas tiras de Mafalda por internet. Pero no. Lo cierto es que estaba leyendo un artículo de derecho canónico, en una conocida revista, sobre un documento de cierta importancia. El autor del artículo se mostraba disconforme con la escasez de cánones del Código de Derecho Canónico que aparecían citados en ese documento y arremetía contra la mano canonista, o sea el o los especialistas en Derecho Canónico que habían intervenido en su elaboración. Pero os voy a dejar con sus palabras, que no tienen desperdicio:
"Si se tratase de encontrar una razón justificativa de la omisión de toda cita de cánones en el Capítulo III [del documento] –desafortunada suerte que únicamente ha tocado al Código y no a las otras fuentes documentales que recorren todo el documento–, uno se inclina a pensar que si la mano canonista ya se había mostrado perezosa y holgazana en los dos primeros capítulos, realizando un trabajo mediocre o, de todas formas, comparativamente inferior al de otras manos, cuando llegó al Capítulo III, llegó sin dedos para señalar cánones".

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